Heladas fuera de tiempo y la falta de agua dejaron marcadas diferencias en las hectáreas sembradas. Entre cuadros impecables y zonas muy golpeadas, los productores siguen de cerca la recuperación del trigo y la cebada.
El clima vuelve a poner a prueba al campo argentino en un momento clave de la campaña. Un nuevo informe gráfico publicado por la Red de Colaboradores DIA muestra la radiografía actual de los lotes de invierno, donde la disparidad es la gran protagonista: mientras algunas parcelas lucen parejas y verdes, otras muestran las secuelas directas de las heladas y el ambiente seco.
Verdes intensos versus hojas quemadas
El contraste se nota a simple vista en las imágenes que aportaron los técnicos en las últimas horas:
Lotes que resisten bien: En los sectores donde el agua acompañó o el suelo retuvo mejor la humedad, las plantas muestran un verde intenso y un crecimiento parejo, cubriendo casi por completo la tierra.
El golpe del frío: En el otro extremo, las tomas de cerca revelan el daño en la masa foliar. Las puntas de las hojas se ven secas, amarillentas y quemadas por las bajas temperaturas. Este amarillamiento le da a varios campos un aspecto "atigrado" o desgastado.
Mirar hacia adelante: ¿se pueden recuperar?
Para los productores, la gran pregunta ahora es si las plantas lograrán reponerse antes de que se definan los rendimientos de la cosecha.
Según explicaron los especialistas que integran la red, la clave está en el centro de crecimiento de la planta: si la helada solo quemó las hojas de arriba pero no dañó el tallo por dentro, el cultivo tiene la fuerza necesaria para sacar hojas nuevas y continuar su ciclo.
Por eso, los monitoreos al pie del lote se intensifican al amanecer y al atardecer. Los técnicos recorren el terreno para evaluar si conviene aplicar fertilizantes foliares que ayuden a la planta a salir del estrés, o si simplemente hay que esperar a que el tiempo acompañe con lluvias para amortiguar el impacto económico al final de la campaña.
Frente a la evidencia de los daños detectados por la Red de Colaboradores DIA, especialistas agronómicos destacan la necesidad de evaluar los siguientes factores clave
Capacidad de rebrote: La evaluación del meristemo de crecimiento (nudo de encañazón) es crucial. Si el punto de crecimiento no fue afectado por la helada, la planta conservará la capacidad de emitir nuevas hojas y recuperar área foliar.
Fertilización foliar y bioestimulantes: En lotes con daño foliar parcial pero con humedad en el perfil, la aplicación estratégica de aminoácidos y bioestimulantes puede acelerar la recuperación fisiológica de los cultivos.
Monitoreo de enfermedades: La presencia de tejido muerto (necrozado) predispone la entrada de hongos saprófitos o facultativos, por lo que se recomienda un monitoreo fito-sanitario riguroso en las semanas subsiguientes.
El trabajo continuo de la Red de Colaboradores DIA resulta fundamental para que los productores adapten sus estrategias de manejo y minimicen el impacto económico en la recta final del ciclo agrícola


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