11/02/26

CIPAG analizo en una charla los desafíos y perspectivas de la frutihorticultura


Especialistas de CAFI, Top Info y Datos ALFA analizaron la situación productiva y comercial de las principales economías frutícolas del país. La competitividad internacional, la presión impositiva, los costos logísticos, los cambios en los hábitos de consumo y la falta de información estadística fueron algunos de los ejes del encuentro virtual.

El Círculo de Periodistas y Comunicadores Agropecuarios de Córdoba (CIPAG) realizó una charla virtual titulada “Panorama Frutihortícola Argentino: datos, análisis y perspectivas para interpretar la actualidad del sector”, que reunió a especialistas, periodistas, comunicadores y referentes de la cadena frutihortícola de distintas provincias.

El encuentro contó con las exposiciones de Jorge Cervi, vicepresidente de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI); Betina Ernst, de Top Info, consultora especializada en el sector; y Federico González Ocantos, de Datos ALFA, plataforma de generación de información sectorial. La moderación estuvo a cargo de Ana Laura Campetella, secretaria del CIPAG y comunicadora especializada en frutihorticultura.

La apertura institucional fue realizada por el tesorero de la entidad, Adrián Mancini, y su presidente, Pablo Correa. La actividad propuso una mirada integral sobre la actualidad de la producción, los mercados y las perspectivas de una actividad que tiene una fuerte presencia territorial, genera empleo y abastece tanto al mercado interno como a los destinos de exportación.

Una actividad estratégica para las economías regionales

Durante su exposición, Betina Ernst destacó la relevancia económica y social de la fruticultura, presente en numerosas provincias argentinas y con producciones que responden a diferentes condiciones agroclimáticas y destinos comerciales.

Entre los principales polos productivos, mencionó a Mendoza, Tucumán, Río Negro, Salta, Entre Ríos, Corrientes, Formosa y San Juan. También repasó la diversidad de actividades que conforman el mapa frutícola nacional: desde el limón tucumano, con una importante orientación industrial, hasta los cítricos dulces del Litoral y el NEA, las peras y manzanas del Valle de Río Negro y Neuquén, las cerezas, los carozos, los arándanos y las bananas del norte argentino.

Ernst advirtió que, pese a su importancia regional, el sector enfrenta dificultades estructurales que condicionan su desarrollo. Entre ellas, señaló la elevada carga tributaria, las deficiencias de infraestructura y la pérdida de competitividad frente a otros países productores, que avanzaron en políticas de promoción exportadora y apertura de mercados.

En ese contexto, planteó la necesidad de fortalecer el rol de las administraciones provinciales mediante la reducción de impuestos locales, la mejora de las rutas y el acceso a financiamiento para incorporar tecnología y adaptar los sistemas productivos a los desafíos del cambio climático.

La especialista también puso el foco en el mercado interno y en los cambios generacionales en el consumo. Además de la pérdida de poder adquisitivo, señaló que las nuevas generaciones muestran hábitos diferentes y una mayor demanda de diversidad, con preferencias por productos como las paltas, las bananas y las frutas de pequeño tamaño. Esta transformación plantea nuevos desafíos para la producción, la comercialización y la promoción del consumo de frutas.

Costos, mercados y competitividad exportadora

Por su parte, Jorge Cervi profundizó en la situación de la producción de peras y manzanas de Río Negro y Neuquén, una actividad de fuerte tradición exportadora que enfrenta crecientes dificultades para sostener su posicionamiento internacional.

El dirigente de CAFI estimó que ambas provincias reúnen entre 32.000 y 34.000 hectáreas de producción, con un volumen cercano a 1,2 millones de toneladas. En este esquema, las peras tienen una orientación exportadora más marcada, mientras que una proporción mayor de las manzanas se destina al mercado interno.

Cervi explicó que la inserción internacional depende de múltiples factores, entre ellos la evolución de los mercados de destino, la competencia de otros países productores, las variaciones cambiarias y las condiciones comerciales. En particular, mencionó la presión de la oferta del hemisferio norte sobre mercados como Brasil, así como las dificultades para reubicar volúmenes que anteriormente tenían como destino a Rusia.

A estos factores se suman los costos estructurales de la actividad. Según detalló, la carga impositiva representa más del 28% de los costos globales de la fruticultura, de acuerdo con un informe actualizado de CAFI. También destacó la incidencia de la mano de obra, la energía requerida para conservar la fruta en cámaras frigoríficas y las distancias que separan las zonas productivas de los puertos y centros de consumo.

El expositor subrayó, además, que la fruticultura requiere inversiones de largo plazo. La implantación de un monte frutal demanda varios años hasta alcanzar una producción comercial, lo que obliga a tomar decisiones bajo condiciones de incertidumbre económica, cambiaria y comercial.

Frente a este escenario, Cervi y Ernst coincidieron en que la pérdida de competitividad no responde únicamente a la falta de mercados, sino también a los costos internos, la infraestructura disponible, la presión tributaria y las dificultades para renovar variedades y sostener inversiones productivas.

Precios, logística y disponibilidad de información

La presentación de Federico González Ocantos estuvo centrada en la dinámica de los precios y en las particularidades de los mercados frutihortícolas. El especialista explicó que el índice mayorista elaborado por Datos ALFA monitorea los diez principales productos del sector y pondera su participación en el mercado y el consumo per cápita para analizar su incidencia en el índice de precios al consumidor.

Uno de los principales desafíos es la complejidad operativa de una actividad que trabaja con productos perecederos, una oferta distribuida territorialmente, distintas escalas de producción y grandes distancias logísticas. Estas condiciones pueden provocar variaciones pronunciadas de precios, especialmente en productos como el tomate, cuya maduración rápida y estacionalidad vuelven determinantes los tiempos de cosecha, transporte y comercialización.

En contraste, González Ocantos explicó que las peras y manzanas presentan una dinámica diferente debido a la posibilidad de conservarlas en cámaras frigoríficas, lo que permite regular la oferta a lo largo del año.

El especialista también se refirió a las dificultades para construir estadísticas representativas de todo el mercado argentino. La falta de información oficial sistematizada, la escasa inversión de algunos mercados en áreas estadísticas y los niveles de informalidad, especialmente en el segmento hortícola, limitan la posibilidad de contar con datos completos y comparables.

La disponibilidad de información confiable resulta clave para interpretar la evolución de los precios, dimensionar la producción y mejorar la toma de decisiones tanto en el ámbito público como en el privado.

Consumo interno y desafíos hacia 2027

El intercambio entre los especialistas también permitió analizar la evolución del consumo de frutas en Argentina, las diferencias entre regiones y la necesidad de mejorar los canales de comercialización. Las distancias entre los centros de producción y las localidades del interior pueden generar importantes brechas de precios, con consecuencias tanto para los consumidores como para los productores.

En materia de comercio exterior, los expositores señalaron que la búsqueda de nuevos destinos debe acompañarse de políticas que permitan mejorar la competitividad de la producción nacional. La experiencia de países como Chile y Perú, que desarrollaron estrategias de promoción exportadora e infraestructura, fue uno de los puntos de comparación durante el debate.

De cara a 2027, González Ocantos advirtió sobre los desafíos que plantean los costos de producción y logística, la incertidumbre climática y la necesidad de generar condiciones favorables para la inversión. También identificó tendencias como la digitalización comercial, el acortamiento de las cadenas de intermediación y el desarrollo de nuevas presentaciones y alternativas de industrialización.

La charla concluyó con un intercambio entre los panelistas y los participantes, en el que se retomaron las dificultades para sostener la vocación exportadora de la fruticultura argentina en un contexto de costos elevados y competencia internacional.

Con esta actividad, el CIPAG promovió un espacio de actualización e intercambio entre comunicadores y referentes del sector, con el objetivo de aportar herramientas para comprender una cadena productiva diversa y estratégica para las economías regionales del país.


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